El delegado normalizador del justicialismo local resaltó el trabajo desplegado en todo el territorio para la renovación de autoridades.

A las puertas de una elección donde más de 206.000 afiliados se encuentran habilitados para sufragar el próximo domingo 12 de abril y renovar las autoridades del Partido Justicialista, el delegado normalizador del PJ, Carlos Kunkel, hizo una análisis del trabajo desplegado en la institución.

“Teníamos un plazo de 180 días para la normalización del partido, que injustamente quedó postergado en su normal funcionamiento durante muchos años”, resaltó el diputado nacional, en conferencia de prensa.

Sostuvo que en tiempo y forma “nos hicimos cargo del proceso normalizador el 15 de octubre (2014), y acompañados por PJ a nivel nacional, a pesar de que hubo un grupo de personas que emplearon algunas chicanas judiciales, pero finalmente, se hizo justicia para el pueblo santiagueño, y llegó el momento de votar para este domingo”, sostuvo, al instar a los afiliados a dar su voto por Emilio Neder a la presidencia del PJ.
Tras culminado el proceso de campaña, Kunkel resaltó que en total, 227 circuitos electorales distribuidos en distintos puntos de la provincia elegirán a sus representantes.
Precisó que “en la ciudad Capital, cada uno de los circuitos electorales tiene un promedio de tres listas que se postulan para ver quién tener mayor representatividad en su circuito”, señaló.
Destacó que todas las presentaciones de listas “culminaron exitosamente”, aunque hubo algunas observaciones mínimas que se salvaron y “participan absolutamente todos los aspirantes a dirigentes del peronismo en Santiago del Estero”.

Sobre la importancia de la elección en el plano nacional, Kunkel consideró que se trata de un acontecimiento “importante, porque después del Partido Justicialista de Buenos Aires, el de Santiago es el partido provincial que mayor cantidad de afiliados tiene”.
Por último, recordó que “cerca del 35% de la ciudadanía santiagueña está afiliada al peronismo, lo cual quiere decir que a pesar de la intervención que quiso distorsionar todo, ha mantenido un fuerte arraigo en la ciudadanía santiagueña”, concluyó

Mercedes