El próximo jueves 1 de diciembre se realizará en el Senado de la Nación un homenaje a María Antonia de Paz y Figueroa, Mama Antula, en el que se celebrará la reciente beatificación de la primera mujer laica y santiagueña en obtener esa jerarquía eclesial, y se abogará por la pronta canonización de nuestra beata.

 

El homenaje, organizado y promovido por los senadores nacionales por Santiago del Estero, Ada Iturrez de Cappellini, Gerardo Zamora y Gerardo Montenegro, se realizará a las 18 en el Salón Azul del Senado de la Nación. Contará con la participación, además de los senadores de nuestra provincia, de la vicepresidenta Gabriela Michetti; la historiadora Alicia Fraschina y los teólogos jesuitas Ignacio Pérez del Viso y Alfredo Sáenz, quienes analizarán los desafíos actuales ante la nueva evangelización y promoción humana del siglo XXI.

La celebración de este homenaje se suma a la declaración de beneplácito realizada por la Cámara Alta en ocasión de la beatificación de Mama Antula, proyecto presentado oportunamente por el senador Gerardo Zamora, con el acompañamiento de los senadores Ada Iturrez de Cappellini y Gerardo Montenegro.

En esa oportunidad, se realizó un recorrido por la vida y obra de Mama Antula, destacando especialmente su importancia para el pueblo de nuestra provincia y que es la primera mujer santiagueña propuesta como “modelo de mujer misericordiosa, solidaria, misionera y peregrina de la fe.”

Según explican los fundamentos de la declaración, Mama Antula, proveniente de una familia de conquistadores y gobernantes, decidió a los 15 años consagrarse a Dios, en una época en la que no existían religiosas activas fuera de los conventos de clausura. Por eso, “decidió vestir una túnica negra y vivir junto a otras mujeres la vida activa dedicada a la caridad. Los viajes los hacía caminando descalza y pidiendo limosnas. A pesar de sus traslados por montañas, desiertos y parajes que desconocía, jamás sufrió percance alguno”, enfatiza la declaración.

La declaración recorre la obra de Mama Antula, y remarca la fundación de la Casa de Ejercicios Espirituales, en 1795, para concluir que “por los hechos prodigiosos que realizó en su vida, tales como sanar enfermos, restituir la vida a un albañil, aparecer a medianoche a personas necesitadas de auxilio y a su incansable tarea en la organización de ejercicios espirituales”, fue declarada beata por la Iglesia.

Por Mercedes