La fiesta del motociclismo se instaló en Las Termas y los fanáticos y miles de turistas que se llegaron desde diferentes latitudes lo disfrutan a pleno. Los más vivados son Rossi y Márquez.

En cada pasada, las tribunas rugen. Tiemblan. La gente es parte del espectáculo, sin ella el MotoGP no podría ser lo que es y los pilotos se convertirían en simples mortales, sumergidos en el anonimato.

Llegar al autódromo de Las Termas se ha convertido en una tarea compleja. Los vehículos forman largas colas y la circulación es lenta, por momentos a paso de hombre. Y a ambos lados de la ruta, abundan los puestos de venta de vestimenta, alimentos y bebidas.

Muchos eligen estacionar fuera del autódromo para caminar luego hacia los diferentes accesos. Hay música a todo volumen en todos lados, como si se tratara de una fiesta nacional de la que nadie puede quedar al margen.

Ya en el interior del autódromo, se respira pasión. Abundan los fanáticos de Valentino Rossi, que se ha convertido en una suerte prócer del motociclismo mundial. También están los que apoyan a Marc Márquez, que va camino a convertirse en el sucesor del italiano.

De la ciudad entrerriana de Gualeguaychú, Sebastián Jurado es uno de los personajes más simpáticos. Ayer, lucía una peluca rubia, con rulos, para que no haya dudas de su fanatismo por Valentino Rossi.

“Va estar duro ganar en Las Termas. Marquez no puede doblar de esa manera”, tiró con una sonrisa. Comentó que también vino el año pasado y que lo volverá a hacer en el 2016.

Otro fanático del multicampeón italiano es Luciano Bouzón, que llegó a Las Termas procedente de Rosario y acompañado por su padre. Tiene 18 años y desde muy chico que siente una gran admiración por él.

Luciano lucía ayer una remera amarilla con el número 46 que identifica a Rossi, bermuda y zapatillas del mismo color. Y además una gorra aurinegra de Yamaha Monster.

Otro de Valentino

Agustín Falcone llegó a Las Termas procedente de San Isidro, Buenos Aires. Tiene 22 años y su fanatismo por Valentino se hace evidente en su piel. Tiene tatuado el brazo izquierdo, la pantorilla derecha, la espalda, el tobillo derecho y avisó que está juntando dinero para tatuarse la pierna izquierda. Su padre, Franco, también es fans del italiano.

En cambio, Carlos Salvatierra, de Lanús, no tiene inconvenientes de lucir la 93 de Marc Márquez entre tantos fanáticos de Valentino.

“Respeto al italiano, pero Marc es un fuera de serie. Es mi piloto preferido y estoy convencido de que volverá a consagrarse campeón, porque está varios pasos por delante del resto. Además, es un pibe muy piola y simpático”  expresó.

Enseguida, este fanático del MotoGP y del joven corredor español, dijo que está feliz por volver a ver a su ídolo de cerca en la pista de Las Termas de Río Hondo. Esto no ocurre todos los días. Es por ello que uno hace un esfuerzo para llegarse a Santiago del Estero para ver al ídolo y de paso a disfrutar del gran espectáculo internacional”, comentó.

Finalmente, Carlos Salvatierra, destacó las obras que y remodelaciones que se hicieron en el autódromo santiagueño. “La verdad es que estoy sorprendido gratamente por el magnífico autódromo que tenemos acá. No tenemos que envidarle a nadie. Y bueno, los santiagueños son buenos anfitriones así que la verdad que el que viene el pase bárbaro. La ciudad de Las Termas también ha mejorado y está muy linda”.

Mercedes