El martes todas las miradas estarán puestas en el Senado de la Nación, que en una sesión maratónica definirá la suerte del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) que el Gobierno envió al Congreso y que ya tiene media sanción de Diputados. Pero las cuentas en la Cámara Alta son mucho más ajustadas y por estas horas verdes y celestes intentar convencer a los legisladores indecisos que pueden inclinar la balanza a un lado o a otro.
Y no son pocos los senadores que aún no definen su voto. El conteo que realizaban por estas horas los principales operadores políticos de ambos espacios daban cuenta de una leve ventaja verde con 33 votos contra 32 celestes, con cinco aún indefinidos (entre los que hay un celeste que podría votar a favor tras reunirse con Alberto Fernández y un verde que podría abstenerse si no hay cambios en el proyecto), y uno de licencia, que es el ex gobernador José Alperovich, denunciado por abuso sexual.
Ese “poroteo” además depende del voto de Carlos Menem, que está en coma inducido y que no participaría de la sesión por cuestiones de salud. Eso restaría un voto a los que se oponen.
El caso del “Oso” Leavy
Más allá del recuento parcial, en el Gobierno, con el presidente Alberto Fernández a la cabeza, intentan convencer a senadores que en 2018 votaron en contra del proyecto. Un caso emblemático es el del salteño Sergio Leavy, quien por estas horas estaría evaluando no votar contra el proyecto que impulsa el mandatario. En el Ejecutivo esperan que al menos no vote en contra. De ser así, con una abstención complicaría la suerte de los celestes al restarle un voto.
“Tengo convicciones personales pero también está lo que uno representa”, aseguró Leavy, quien días atrás visitó a Fernández en la Casa Rosada.
Y agregó: “Hay militantes que piden que vote de una forma y otros de otra. Me hubiese gustado un plebiscito, que todos los salteños voten y que en base a eso se haga ley. Pero se gobierna a través de los representantes. Está mi pensamiento, lo que uno quiere, en lo que se formó y está lo que uno representa y eso nos tiene debatiendo, hablando, seguimos viendo”.
Destacó el senador que su voto “no es una decisión tomada” y hasta reconoció que a “muchísimos legisladores les gustaría votar en contra pero que se apruebe la ley”.
El voto de Leavy sería clave. Y así lo sienten también los celestes, que en su provincia lo presionan hasta con pasacalles en las calles: “Senador vote por las 2 vidas como en 2018”, rezan algunos, y otros, con su cara, le piden que “siga defendiendo la vida. El pueblo lo acompaña”.
¿Qué pasa con Menem?
Quienes están en contra de la legalización del aborto también siguen con atención la evolución del senador Carlos Menem, quien se encuentra internado en grave estado por una falla renal. El ex mandatario se opone al proyecto. Días atrás, cuando su padre ya estaba internado, Zulemita Menem había asegurado que él participaría de la votación.
“Él seguro que va a estar para votar si Dios quiere. Es el 29 (de diciembre), así que calculamos que ya va a estar bien en casa, y lo va a hacer en forma remota. Instituyó en su momento el Día del Niño por Nacer y es absolutamente pro vida”, dijo Zulemita, pero en los días siguientes la salud de Carlos Menem empeoró y los médicos optaron por inducir un coma farmacológico.
El reclamo de Weretilneck
Otro caso que ambos espacios siguen con atención es el del rionegrino Alberto Weretilneck, quien públicamente se ha pronunciado a favor de la interrupción voluntaria del embarazo pero que en las últimas horas y molesto por no haber sido consultado sobre la redacción final del proyecto condicionó su voto a algunas modificaciones y hasta amenazó con abstenerse.
Tan importante es cada voto que una posible abstención de Weretilneck podría hundir el proyecto impulsado por el Gobierno. Los cambios que pide el rionegrino son sustanciales. Desde el Gobierno le hicieron saber que sus pedidos podían resolverse en la reglamentación de la ley, en el eventual caso de que se la sancione, pero él insiste que “la reglamentación no puede alterar el espíritu o letra del proyecto” y que la solución sería modificarlo.
Entre lo que pide se encuentra una limitación hasta la semana 22 de gestación para la interrupción voluntaria del embarazo a una persona violada mayor de 13 años. La media sanción no fija plazos.
El otro punto que objeta el senador, por considerar que la redacción es demasiado amplia, es que en la media sanción de Diputados se permite el aborto legal después de la semana 14 en caso de que estuviera “en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante”.
Las dificultades del Gobierno y los senadores verdes para construir una mayoría que permita aprobar el proyecto hicieron que el propio presidente se involucrara para intentar convencer a los indecisos o a quienes están en contra del proyecto, como es el caso de Leavy.
Hasta el momento, el caso que le da un respiro a los verdes es el de la senadora oficialista Silvina García Larraburu, quien en 2018 votó en contra pero esta vez acompañó el dictamen del proyecto.
Larraburu firmó el dictamen de legalización del aborto por su participación en la comisión de la Banca de la Mujer, a pesar de que su firma no era necesaria para lograr su aprobación. De hecho en esa comisión se necesitaban 10 firmas y consiguieron 14.
La esperada sesión comenzará el martes a las 16 horas y en las calles cercanas al Congreso habrá multitudinarias movilizaciones de verdes y celestes.
Si se diera un empate en votos sería la presidenta del Senado, Cristina Kirchner, quien desempate. En 2018 la vicepresidenta era senadora y, pese a que nunca impulsó el proyecto durante su Gobierno, cambió la postura y votó a favor de la IVE que finalmente no fue aprobada.


Rodo Claramonte