En conmemoración de los 110 años del natalicio del médico santiagueño y primer ministro de Salud Pública de nuestro país, Dr. Ramón Carrillo, el ministro de Salud, Dr. Luis Martínez encabezó un homenaje en la Plazoleta que lleva su nombre, en representación de la Gobernadora de la provincia, Dra. Claudia de Zamora. El funcionario estuvo acompañado por los referentes de las distintas direcciones de la cartera sanitaria provincial.

“Cuando Ramón Carrillo llegó al cargo, convocado por Perón en 1946, la realidad de nuestro país mostraba un estado sanitario deplorable; mortalidad infantil elevadísima; enfermedades endémicas como la tuberculosis, el paludismo, la fiebre amarilla, la enfermedad de Chagas, el bocio, la lepra, que nunca habían sido afrontadas desde el punto de vista sanitario y social.

Recordemos que en ese momento, la atención de los niños y ancianos dependían de las instituciones de caridad”, expresó el ministro Martínez. “A partir de este diagnóstico, Carrillo fue pionero de la salud pública y de la medicina social argentina. Fue él quien estableció las bases de la organización hospitalaria y trazó el mejor plan sanitario concebido en el país”, dijo el ministro y agregó “nuestro deber es continuar su legado, y ese es el mandato que tenemos de nuestra Gobernadora Claudia de Zamora”.

En su mensaje, Martínez destacó que la prioridad de la política sanitaria provincial son las mujeres y los niños como así también mejorar día a día el acceso de toda la población al cuidado de la salud. “Tenemos una gobernadora que ha priorizado estas cuestiones y que concibe, tal como lo afirmaba Ramón Carrillo, que la política sanitaria debe estar respaldada por una política social. Por ello la política de viviendas, de obras hídricas, las rutas, las campañas de prevención”, afirmó.

Recordó que Carrillo logró disminuir la mortalidad infantil, del 90 por mil en 1940 a 56 por mil en 1955 y aseguró que esto se logró no sólo por la acción sanitaria directa a través de los centros de salud materno – infantiles que creó sino también gracias a una política social mejoró las condiciones de vida de toda la población.

“En el día de su natalicio no olvidemos su trabajo, su dedicación y compromiso con el que menos tiene y el que más necesita. Es nuestro deber multiplicar esos valores en toda la provincia y continuar el camino que él nos trazó”, concluyó Martínez.

Algunos datos de vida y obra

Ramón Carrillo nació el 7 de marzo de 1906 en la ciudad de Santiago del Estero. Murió a la edad de 50 años, el 20 de diciembre de 1956, en la ciudad de Belem do Pará (Brasil) exiliado, enfermo y en la pobreza. La repatriación de sus restos mortales tardaron dieciséis años (1972); hoy descansa en nuestra provincia. Nunca abrió consultorio privado ni ejerció la profesión en forma particular.

Egresado en 1929 con medalla de oro de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires se orientó por el estudio y la práctica de la neurología y la neurocirugía. Profesor universitario y formador de brillantes discípulos, fue el primer ministro de Salud Pública y Asistencia Social de la República Argentina (1946-1954). Cuando asumió la realidad era que los hospitales con internación eran privilegio de las grandes ciudades. Tenían carencias graves en materia de recursos humanos, alimentación, medicamentos, instrumental y equipamiento médico. Las zonas rurales estaban totalmente desprotegidas y no existían los servicios de salud. Todo el país contaba sólo con el 45% de las camas necesarias y las instituciones de atención médica públicas no eran servicio público sino que tenían un espíritu de instituciones caridad y beneficencia. El estado solo intervenía subsidiariamente. Carrillo encaró un plan orgánico de creación y construcción de hospitales y centros de salud, además de enormes campañas sanitarias en todo el territorio.

Toda la acción de Carrillo estaba orientada a poner a la medicina en función social para lograr una asistencia individual, familiar y comunitaria completa y continua, accesible y gratuita para la población que la necesite y con profesionales que actúen para y en la comunidad según la demanda y atendiendo a las necesidades médicas y sanitarias de la población.

En 1946 había en nuestro país 66.300 camas hospitalarias; en 1951 sumaban 114.000. En sólo dos años, terminó con el paludismo. En 1946 el índice de mortalidad por tuberculosis era de 130 por cien mil; en 1954 descendió a 36 por cien mil. Las enfermedades venéreas desaparecieron casi en su totalidad. La lepra fue circunscripta a los leprosarios preparados y habilitados adecuadamente. Concluyó con las epidemias de tifus exantemático. Organizó la vigilancia epidemiológica y la medicina preventiva.

El Estado conducido sanitariamente por Ramón Carrillo logra entre 1946 y 1954 elevar el número de camas de 66.300 a 134.218; duplica el presupuesto, expresado en moneda constante, en cuatro años; produce un incremento del recurso humano para la salud en un 168% en cinco años; pone en marcha el primer esfuerzo para fabricar medicamentos con medios propios; lleva la tasa de mortalidad general de aproximadamente el 10% al 8,5% y la mortalidad infantil de más del 80 al 65 por mil de nacidos vivos.

Mercedes