La actual pandemia de COVID-19 provocó, a nivel social y personal, múltiples efectos, ya que de forma sorpresiva se cambiaron rutinas y los individuos debieron aislarse, lo que con el paso del tiempo generó importantes cambios en la personalidad de mucho de ellos o en algunos casos, enfatizó problemáticas preexistentes.
Al realizar una evaluación de la situación, el jefe del Gabinete de Psicología Forense, Dr. Fernando Castro, expuso que “la declaración de la cuarentena fue inesperada, teniendo en cuenta que el psiquismo de la gente no estaba preparado para una situación así. Inicialmente, no presentó grandes inconvenientes, aunque la gente tenía temor e incertidumbre”.
“Con el paso del tiempo, el encierro generó consecuencias en la salud mental, como ansiedad, angustia, temor y algunas patologías, como la depresión”. agregó.
Si bien la aparición de la angustia y de la ansiedad son emociones perfectamente normales y vinculadas con temor de las personas respecto a lo desconocido o lo que pueda ocurrir en el futuro, es difícil vincular esta situación con el impulso de las personas a concretar hechos delictivos, ya que la cuarentena y el abanico de efectos que esta pueda generar, no se encuentran en una misma línea con las conductas sancionadas penalmente.
Si bien la aparición de la angustia y de la ansiedad son emociones perfectamente normales y vinculadas con temor de las personas respecto a lo desconocido o lo que pueda ocurrir en el futuro, es difícil vincular esta situación con el impulso de las personas a concretar hechos delictivos, ya que la cuarentena y el abanico de efectos que esta pueda generar, no se encuentran en una misma línea con las conductas sancionadas penalmente.
A continuación, el profesional aseveró: “Es importante, para poder determinar el verdadero impulso que motivo a la persona, analizar los casos puntuales. Sin embargo y en líneas generales, las personas normalmente no terminan cometiendo delitos a raíz de atravesar una situación de encierro prolongado. Es necesario analizar la realidad de cada individuo en particular, analizar su realidad psíquica, el lugar en el que vive, la gente con la que vive, su situación laboral, familiar y económica”.
Al generarse situaciones atípicas, que impiden que las personas desarrollen su vida como habitualmente lo hacían, tiende a generarse mucho desasosiego. Es que el ser humano necesita de la vida social y laboral, dado que en estos ámbitos se descargan las presiones familiares, ya sea por ejemplo, una familia con muchos hijos o con problemas económicos, entre otras circunstancias, evaluó el Dr. Castro.
Privados de la vida social, el deporte, las salidas recreativas, el trabajo y otras actividades, puede provocar en una persona mayor ansiedad haciendo que aquellas cuestiones impulsivas y agresivas, que generalmente las descargaba en otros ámbitos, puedan maximizarse y ser descargadas en el ámbito familiar.
Por esta razón, es que se produjeron campañas destinadas a concientizar a la gente a raíz del incremento de casos de violencia familiar, de género, maltrato infantil o abuso sexual


Rodo Claramonte