La pandemia trastocó el funcionamiento de las escuelas este año. Con la suspensión de las clases presenciales, los colegios también debieron cambiar su forma de evaluar a los alumnos. Las pruebas tradicionales fueron dejadas de lado en casi todos los casos: más del 80% de los estudiantes no rindió examen en 2020.
Si bien hay una pequeña diferencia entre escuelas públicas y privadas, los datos son contundentes en esa dirección. El 88,5% de los alumnos de escuelas estatales no tuvo exámenes y en las privadas esa proporción fue del 82%.
Los datos surgen de una encuesta representativa que hizo el Observatorio Argentinos por la Educación a familias de primarias urbanas de todo el país. El informe, a cargo Mariano Narodowski, Víctor Volman y Federico Braga, muestra que entre los pocos alumnos que tuvo pruebas solo 1 de cada 4 recibió una calificación numérica. El resto tuvo una nota conceptual.
Los resultados van en línea con la resolución que acordó el Consejo Federal de Educación en mayo. Los ministros del país eliminaron las calificaciones hasta que se produzca el regreso a las clases presenciales. En su lugar, apostaron por una “evaluación formativa”, que registre las interacciones entre los alumnos y los docentes mientras las escuelas estén cerradas.
Del mismo modo, algunos meses después las autoridades educativas consensuaron unificar el ciclo lectivo 2020 con el 2021. Esto quiere decir que todos los alumnos pasarán de curso y que la acreditación de los aprendizajes llegará recién en 2021, cuando -se espera- haya mayor presencia física en las aulas.
“De acuerdo con la resolución del Consejo Federal de Educación, las escuelas intentaron revalorizar los desempeños parciales y finales de los estudiantes. Esto puede dispersar el foco de la evaluación y, sin una guía, puede traer aparejado que, al retornar al aula, no tengamos certezas de lo que los alumnos efectivamente han logrado aprender en la pandemia”, advirtió Gabriela Azar, directora del Departamento de Educación de la UCA.
Más allá de que los exámanes fueron excepciones, de acuerdo a la encuesta, sí se dio un intercambio fluido entre alumnos y docentes. Tanto en las escuelas públicas como en las privadas, la mitad de los alumnos destina más de 3 horas por día a hacer tareas que le piden los maestros.
La mayoría de los estudiantes recibe devoluciones de sus actividades: 66,8% de los alumnos de escuelas privadas y 61,4% de los alumnos de escuelas estatales obtienen siempre una devolución de sus docentes. En tanto, el porcentaje de estudiantes que nunca recibieron una corrección es bajo: 5,3% en el sector privado y 10,6% en el sector estatal. Cabe destacar que la encuesta la respondieron solo familias con conexión a internet.
“Es interesante entender que no tomar pruebas no significa no evaluar a los estudiantes. Se abrió un escenario para abordar la evaluación desde una función formativa como una práctica que nos desafía a pensar si es posible sostenerla al volver a la presencialidad”, planteó Rebeca Anijovich, profesora de la Universidad de San Andrés y de la UBA.

Rodo Claramonte

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