El maltrato infantil puede definirse como toda clase de abusos y desatención de las que son objeto las personas menores a 18 años, bajo esta definición, quedan abarcadas todas las formas ofensa físicas y/o emocionales, trato negligente o cualquier tipo de explotación comercial o de otra índole, como el abuso sexual.
De esta forma, lo expresó la perito integrante del Gabinete de Psicología Forense del Poder Judicial, Lic. Silvana Quetglas, manifestando además que “de todas las conductas antes mencionadas, el abuso sexual, constituye una de las formas más graves y aberrantes de maltratos a los que pueden ser sometidos los Niños, Niñas y Adolescentes (NNA)”.
Este tipo de situaciones pueden evitarse mediante el desarrollo e implementación de campañas de concientización, que permitan tanto a adultos como niños, mantener los ojos bien abiertos para identificar a infantes en situación de riesgo o bien con patologías que permitan inferir que el mismo fue víctima de estos delitos.
En este marco, la Lic. Quetglas determinó que existen ciertas circunstancias que pueden ser consideradas como factores de riesgo que dejen a un niño vulnerable ante este tipo de ataques como por ejemplo, “la falta de información sobre educación sexual, acceso a la tecnología sin supervisión adulta, el sufrimiento de maltrato físico y/o psicológico, negligencia en el cuidado, existencia de adicciones en los padres, entre otros. Sin embargo, de ninguna manera la existencia de estos factores resulta pruebas definitivas que un NNA, pueda ser víctima de abuso, sino factores a los cuales estar atentos”.
“Si por el contrario, podemos identificar ciertas conductas en el NNA como problemas de sueño; pesadillas; pérdida de control de esfínteres; tendencia al consumo drogas o alcohol; intentos de huida del hogar; bajo rendimiento escolar; conductas hiperactivas o autolesivas; signos de sexualización precoz como excesiva curiosidad sexual, conductas exhibicionistas, signos de tocamiento precoz o inapropiado para su edad sobre todo en la infancia; entre otros, estos constituyen claros síntomas de que un NNA, pudo ser víctima de abuso y lo manifiesta mediante este tipo de reacciones”, explicó la profesional.
Llegado este tipo de circunstancias y activado el “Protocolo Interinstitucional de abordaje de niños niñas y adolescentes víctimas y testigos de abuso sexual y otros delitos para Santiago del Estero”, la determinación de la existencia del abuso sexual será determinada mediante las pericias psicológicas correspondientes, “en estas instancias es importante determinar el desarrollo evolutivo en el que está el niño y su nivel cognitivo, lo que permitirá demostrar la edad cronológica del infante, elemento que constituye un factor fundamental dada la apertura de un proceso judicial”.
“De esta forma y mediante las diferentes evaluaciones periciales llevadas adelante, nos aseguramos de hacer efectivo el derecho del NNA de ser oído, asegurar la eficiencia del proceso para la obtención de pruebas validas y la coordinación entre los actores con la finalidad asegurar la protección de los derechos esenciales de las víctimas”, agregó.
Para tal fin, el grupo de profesionales de la psicología capacitados para tal fin, deben asegurarse de que la entrevista con la víctima sea realizada lo más rápido posible, con el objetivo de elaborar un informe pericial que brindará al juez o a la autoridad interviniente en los diferentes ámbitos, una herramienta para evaluar la salud mental del NNA, si existen secuelas psicológicas producto del hecho y la aptitud de los tutores para responsabilizarse de este.
Para ello, los peritos psicológicos, ponen en marcha entrevista semiestructuradas y de ser necesario, métodos de psicodiagnósticos como pruebas proyectivas psicológicas y test proyectivos verbales.
El resultado de dichas pericias por su parte, suele sugerir a los tutores del menor el inicio de un tratamiento psicológico individual y/o familiar a fin de contener y acompañar a la víctima y a su familia, y si se detectaran en el menor conductas autolesivo o intentos de suicidio, acompañar dicha terapia con un tratamiento psiquiátrico, con la finalidad de reducir la sintomatología y poder trabajar desde lo psicológico con mayor estabilidad.

Rodo Claramonte