Las afectaciones de las mujeres que son víctimas de delitos violentos y en un contexto de violencia de género, en un cuadro nosopatológico que se denomina estrés pos traumático complejo, fueron abordadas por las Lic. Natalia Smith y Silvana Quetglas, psicólogas del Poder Judicial de Santiago del Estero.
Si se tiene en cuenta que el concepto de violencia de género no pertenece a un cuadro nosológico que le permita a la psicología como ciencia valorar con dominio su existencia, tanto en la persona que la ejerce como en quien la sufre, es que en esta oportunidad nos preguntamos ¿Qué evalúa un Psicólogo Forense ante hechos que se suponen encuadran en violencia de género?
La violencia contra las mujeres es una violación de derechos humanos, y un problema de salud pública que afecta a todos los niveles de la sociedad en todas las partes del mundo.
Desde niñas hasta mujeres mayores, una de cada tres es golpeada, forzada a tener relaciones sexuales, o abusada de otra manera, con consecuencias graves para su salud física y mental. Algunos comportamientos de alto riesgo son más frecuente entre las víctimas de violencia de pareja y violencia sexual.
En ese contexto, los psicólogos jurídicos somos convocados a intervenir, dado que en la gran mayoría de los países del mundo se ha legislado en materia de violencia de género, con el fin de sancionar, prevenir y erradicar la violencia contra la mujer.
Es un fenómeno que no le pertenece a una disciplina o a una esfera de la vida misma, sino que se presenta como un problema social sobre el cual el juez deberá comprender, para así juzgar desde su complejidad.
Para ello, es necesario conformar equipos interdisciplinarios de profesionales, quienes deberán ilustrar con su experticia sobre estos elementos que conforman el mencionado constructo jurídico.
Afectaciones en la salud mental de víctimas de violencia de género
La violencia de género se dirige a la mujer por el hecho mismo de serlo. Sus agresores, en su mayoría hombres, parejas o ex parejas, suelen no reconocer sus derechos, tampoco respetan su libertad y toma de decisiones, generando por tanto daño en sus diferentes dimensiones, las cuales son afectadas entre sí.
Algunos de los cuadros sindrómicos son: síndrome de la mujer maltratada, la espiral de la violencia, el síndrome de adaptación paradójica a la violencia doméstica, así como el trastorno por estrés postraumático en el subtipo complejo.
Estos explican, tanto el mantenimiento de la mujer en las situaciones de malos tratos y la incapacidad de las víctimas para protegerse a sí mismas frente a la violencia de género, como las secuelas psicológicas que dichos malos tratos le provocan.
El Trastorno por Estrés Postraumático (TEP) en víctimas de violencia de género es causado por el hombre y la nueva forma de vida adaptativa que es consecuencia del mismo, dando lugar a los modos de reacción y a los cambios de personalidad expresados en síntomas y signos.
Los principales factores de vulnerabilidad para la aparición de este trastorno son: el escaso apoyo social, nivel de estrés habitual y la severidad del trauma.
Con respecto a la violencia psicológica es una variable de predicción del miedo más fuerte que la propia violencia física y es más predictiva para el desarrollo del TEPT.
El Síndrome de adaptación paradójica a la violencia doméstica en un contexto traumático, mediante un conjunto de procesos psicológicos, se desarrolla de forma paradójica un vínculo interpersonal de protección entre la mujer víctima y el agresor formándose un mecanismo activo para amortiguar y/o evitar la incidencia de estresores amenazantes.
Las agresiones son consistentes, repetidas e imprevisibles lo que mantiene un elevado nivel de estrés, según lo indica Montero Gomez. Todo ello unido al sentimiento de indefensión dará lugar a un trastorno por estrés postraumático sostenido y crónico.

Rodo Claramonte