Por Dr. Fernando Castro


Existen diferentes tipos de maltrato y violencia, como el verbal, psicológico, físico y sexual, que tienen como víctimas a niños, jóvenes, adultos o ancianos.
Al respecto, el Dr. Fernando Castro, jefe del Gabinete de Psicología Forense del Poder Judicial, se refirió al abordaje pericial psicológico en casos de maltrato juvenil, teniendo en cuenta la franja etaria entre los 15 y 24 años.
En el caso de los jóvenes, las pericias se realizan a través de entrevistas, donde se construyen baterías psicodiagnósticas con pruebas de tipo proyectivas o psicométricas que, de acuerdo a la edad de la persona evaluada y la causa en la que se encuentra en el proceso judicial, sirven para conocer y comprender la personalidad, entendiendo más que nada desde lo pericial, cuál es la posición subjetiva de la persona frente al hecho, cómo se siente.
Se deberá analizar a través de las pericias, las circunstancias individuales, idiográficas, por qué el sujeto es agresor o no, más allá de la vulnerabilidad social por las cual atraviesan. Entonces, las pruebas sirven para identificar qué elementos de ese psiquismo, de esa personalidad, hacen que ese joven termine cometiendo un delito relacionado con la violencia o el maltrato.
Luego de la pericia psicológica realizada, en lo posterior siempre sugerimos asistencia o
tratamiento psicológico para la víctima, en la medida de lo posible. En el caso de los victimarios, que concurran al ETAV para el tratamiento, atención de su problemática de violencia, ya son medidas que están tomando OMAS, Juzgado de Género, que a los sujetos agresores de violencia, se les sugiere, como parte de la medida.
En el joven agresor se debe estudiar si es capaz de poner un freno inhibitorio a sus emociones, impulsos, si puede controlar o no sus emociones, de características agresivas o de otra índole. La Psicología estudia lo idiosincrático de ese sujeto con el fin de evaluar qué mecanismos hacen que esa persona tenga o no componentes agresivos que no pueden ser controlados por su psiquismo.
Los casos de reincidencia en jóvenes tienen que ver, pero no exclusivamente, con el ambiente psicosocial donde se desarrollan e interactúan, su hábitat, su proveniencia de familias vulneradas, aunque hay que remarcar que no siempre la vulnerabilidad económica y/o social es productora de conductas delictivas. También es posible pensar que los factores asociados a la reincidencia, son el consumo de alcohol o drogas.
Siempre tomamos en cuenta en lo pericial, la etapa vital por la que atraviesan los jóvenes. Los adolescentes tienen esta cuestión del desafío, donde se evidencia más en esto de que la verdad última la tienen los pares, no los padres, sino los compañeros, los amigos, etc.
Es una etapa de muchos cambios, de resignificación, de los tipos de vínculos que ha tenido, de los contactos primario con los padres, lo que implica todo un movimiento del psiquismo en preparación para el ingreso a la edad adulta, donde el sujeto va a tener más establecidos sus parámetros de personalidad. Psiquismo que deja atrás la revolución que implicó el paso por la adolescencia. En las pericias resulta entonces muy importante ubicar el hecho puntual en la etapa vital de la persona que se está evaluando.
Se debe evitar la revictimización. En el caso de los jóvenes de 16 y 17 años, se deben buscar alternativas de terapia, atención o contención psicológica, quienes ya de por sí atravesar un proceso judicial es traumático, puedan salir de esa situación en la que se encuentran.