“Fueron incorporadas aquellas empresas que han tenido una caída clara de la facturación, en torno al 30% en términos reales. Y en el caso de las grandes empresas les exigimos que por dos años no puedan remitir utilidades a sus casas matrices, y una serie de requisitos desde el punto de vista cambiario”, precisó Kulfas.

El ministro de Desarrollo Productivo aseguró hoy que los programas de asistencia apuntaron esencialmente a las necesidades de los micros, pequeñas y medianas empresas.

“Había un problema muy claro que eran los trabajadores, el peligro claro de la pérdida de trabajo y de ingresos y, para nosotros, el trabajador es el mismo sea de una empresa pequeña, mediana o grande”, dijo el ministro en declaraciones al canal A24.

Kulfas precisó que fueron alcanzadas por la asistencia “250.000 empresas, casi la mitad de las empresas del país” de las cuales “el 99% son microempresas y pymes y son casi el 95% de los salarios”.

“Algunas empresas grandes han ingresado porque cumplían con los parámetros. No nos pusimos a hacer un esquema de discriminación porque el objetivo es el trabajador”, agregó el funcionario en respuesta a la inquietud de por qué ingresaron al programa compañías como Clarín o Techint.

Kulfas calificó como algo “inédito” que las grandes empresas que ingresaron al programa ATP aceptaran el requisito de suspender la remisión de utilidades a sus casas centrales, además de limitaciones al acceso en el mercado de cambio.

“Acotamos el beneficio de proteger el trabajo y la producción a un cumplimiento en el caso de las empresas grandes de restringir el acceso al mercado de cambios y respecto de las utilidades que obtengan en el futuro y que puedan ser reinvertidas en el país”, dijo el ministro.

Kulfas, por último, subrayó que es necesario encontrar el equilibrio en cada etapa de la pandemia para ver “cómo se puede en la medida en que los resultados acompañan, ir levantando las restricciones sin perder de vista el objetivo central”.

Mercedes