El ministro de Desarrollo Social, Ángel Hugo Niccolai, visitó la Capilla que alberga la Virgen de Huachana, ubicada en la localidad del mismo nombre (Departamento Alberdi).

Para llegar desde la Capital se debe recorrer por la ruta provincial 5 y su empalme con la 92. Son 244 kilómetros hasta Campo Gallo y de allí 90 kilómetros de camino de tierra.

La historia cuenta que se llamaba Telésfora Verón, la jovencita que en infinitas ocasiones, en 1820, le contó a su familia acerca de las apariciones de la Virgen en la soledad del monte, pero nadie le creyó, es más, todos consideraban que estaba loca. Una noche, los vecinos de Huachana decidieron comprobar los dichos de la niña.

Se reunieron en el lugar de las extrañas apariciones y esperaron al abrigo de una fogata. Al amanecer, y entre las llamas, María los sorprendió con su figura. Desde aquel entonces, la imagen es venerada en este rincón impenetrable y polvoriento de la provincia, a 80 kilómetros al oeste de Campo Gallo, y a 330 kilómetros de la capital.

Otra versión la ofrecen escritores copeños quienes sostienen que esta imagen habría sido tallada en madera por aborígenes de la reducción jesuítica San José de Petacas (hoy San José del Boquerón, departamento Copo). Luego, cuando esta Reducción fue abandonada y saqueada, varias imágenes religiosas habrían sido escondidas o abandonadas en el monte.

Fue así que en el Paraje Tacko Punco (Pellegrini) una joven llamada Telésfora Verón, halló esta imagen en un “churqui”, y avisó a los mayores de su hallazgo.

Como los mayores no veían la imagen que la joven, insistía en señalar, decidieron quemar la planta. Grande fue la sorpresa cuando una vez reducida a cenizas el churqui, aparecía la talla de la Virgen prácticamente intacta. Esta imagen comenzó a ser venerada en Tacko Punco; pero no con el nombre del lugar, sino con el de la planta en la que fue hallada (se la conocía con el nombre de “la Virgencita del Churqui”), cuando es llevada a Huachana adopta el nombre del lugar. Llamándose, entonces, Virgen de Huachana.

Luego de que una de las poseedoras de esta imagen, contrae matrimonio con don Isauro Pereyra quienes residirían a diez kilómetros al norte de Monte Quemado, en un lugar que llamarían El Carballo.

El nuevo matrimonio solicita la imagen para trasladarla a su nuevo domicilio; pero ante la negativa de sus familiares de Huachana, designa a un Procurador General para que interceda. Este procurador decide darle una imagen a cada uno, como para terminar con el conflicto. Fue así que desde entonces existen dos imágenes que se veneran el 31 de julio la Virgen de Huachana y el 14 de agosto la Virgen del Carballo en Monte Quemado.

Mercedes