El secretario de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, Miguel Gómez, afirmó que “hay una gran oportunidad de atreverse a pensar nuevos paradigmas a nivel productivo” frente a los efectos de la pandemia, y ponderó el rol de la agricultura familiar en el abastecimiento local.
Su trayectoria

Miguel Ángel Gómez es oriundo del partido de Esteban Echeverría en la provincia de Buenos Aires, inició su militancia con 17 años en una iglesia “comprometida con su pueblo” junto a “monjas tercermundistas” con las cuales misionaba en las villas de la Capital Federal en las vacaciones de verano.

Esta militancia social lo llevó a trabajar en la organización Servicio a la Cultura Popular (SerCuPo) a través de la cual se vinculó con el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase) y empezaron a trabajar la cuestión rural y urbana como una “lucha común”.

Esa experiencia entrelazó la problemática del acceso a la tierra, la concentración urbana, la producción de alimentos sanos respetando el ambiente y los ciclos de la tierra, el respeto por las comunidades campesinas indígenas y sus conocimientos ancestrales.
El abastecimiento de las comunidades

En una entrevista el secretario de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena y dirigente del Frente Agrario del Movimiento Evita, expresó que “en primera instancia, lo que hay que lograr es que ningún productor más deje la tierra, hay que trabajar mucho en recuperar el sector rural, en poner infraestructura, promover las industrias locales de desarrollo”.

En este marco, Gómez detalló que la prioridad en esta etapa es el suministro local, “que la agricultura familiar, campesina e indígena pueda abastecer localmente a la comunidad” en la que está inserta.

“Hay algunas cosas que son medio extrañas, como que para comprar un kilo de tomate, ese tomate viajó 300 kilómetros, cuando hay producciones que las podemos hacer localmente, pero hay que promoverlas y acompañarlas”, ejemplificó el funcionario.
El Protal

Esta semana, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca lanzó el Programa de Promoción del Trabajo, Arraigo y Abastecimiento Local (Protal) con un presupuesto inicial para este año de $100 millones.

El Protal tiene entre sus objetivos generar nuevos trabajos genuinos, fortalecer el arraigo rural y aumentar la proporción del abastecimiento local provisto por productores y productoras de la agricultura familiar.

A partir del Protal, se promoverán 5 líneas de producción de alimentos: huevos, pollo, porcinos, leche y la horticultura, orientadas al abastecimiento local, a través de la conformación de Unidades Productivas Asociativas de Agricultura Familiar (UPAF) dirigidas a desocupados, subocupados y productores de la agricultura familiar inscriptos en el Registro Nacional de la Agricultura Familiar.

Al respecto, Gómez explicó que el programa “tiene dos aspectos muy valiosos, el arraigo y el abastecimiento local, que son fundamentales en este tiempo de pandemia que mostró que la desconcentración urbana -que se le puede decir “vuelta al campo”-, tiene que ver con generar condiciones en el territorio para poder desarrollar nuevas experiencias de trabajo con la tierra, produciendo alimentos y viviendo en forma digna”.

Asimismo, el funcionario destacó la línea de asistencia crítica para aquellos productores que fueron golpeados fuertemente por las consecuencias de la pandemia.
La agricultura familiasr en la Argentina

Según datos de Fontagro (Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria), en América Latina y el Caribe, la agricultura familiar representa 15 millones de unidades familiares y tiene 400 millones de hectáreas, que ocupan el 35% de la tierra bajo cultivo, contribuye al 40% de la producción y genera el 64% del empleo relacionado con la agricultura en la región.

Consultado por estos datos en Argentina, Gómez planteó la falta de un registro real y en este sentido, indicó que “el gobierno de Mauricio Macri dejó de trabajar en el RENAF que es de vital importancia porque a través este registro, se puede saber a ciencia cierta la cantidad de productores que tenemos, dónde están ubicados y así poder planificar la producción y las políticas públicas”.

A su vez, subrayó que se encuentran trabajando “en la reglamentación de la Ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar, que uno de los planteos que tiene es la creación de un banco de tierras para facilitar el acceso a la tierra y la producción de los pequeños productores”.

“Queremos -expresó- acompañar esto con una propuesta que tiene que ver con un Instituto de Tierra y Comunidad, porque debemos facilitar el acceso a la tierra para las familias que quieran producir”.
Provisión de semillas

Por otra parte, Gómez adelantó los ejes de un programa en elaboración denominado “Semillar” con el objetivo de “facilitarle las semillas a todo el que quiera producir”.

En este sentido, explicó que el primer eje tiene que ver con un “relevamiento de las semillas para saber con qué semillas nativas y criollas contamos, el cual debe ser georreferenciado; lo segundo es generar lo que se llama las casas de las semillas, que son los lugares donde reproducir semillas nativas y criollas, y como tercer eje, el intercambio”.

Si bien el contexto de aislamiento social no permitió avanzar sobre la promoción de ferias y mercados de cercanía, el funcionario remarcó como una de los ejes estratégicos al “fortalecimiento de la comercialización, la innovación tecnológica que tenemos que incorporar para facilitar la cuestión productiva en el territorio”.

Sobre la promoción de la producción agroecológica, destacó la creación de la Dirección Nacional de Agroecología y el enfoque de esta política como transversal a todo el ministerio: “Creemos fuertemente en la producción agroecológica y también entendemos que es un proceso, tenemos que generar producciones que sean amigables con el ambiente porque tenemos que pensar en dejar un mundo digno de ser vivido para las futuras generaciones”, puntualizó.

Rodo Claramonte