Bandeña, creativa, familiera y aventurera, fusionó su destreza en la máquina de coser con su amor por lo vintage y vio nacer su marca de ropa, la única en ese estilo en la provincia.

 

“Siempre me ha interesado el arte”, arranca María Herrera  refiriéndose a cómo terminó convirtiéndose en diseñadora y creadora de su propia marca de ropa vintage. Podríamos resumir la historia en dos líneas, pero hay mucha tela para cortar…

Bandeña de nacimiento, María viene de una familia que, aunque distinta, siempre la apoyó en las cosas que quiso emprender. Estudió diseño gráfico y teatro en Córdoba y una vez recibida decidió volver a Santiago del Estero, sin proyectos ni ideas en su cabeza.

Eran los 2000; y a pesar de haber terminado las dos carreras, no tenía un rumbo fijo por lo que comenzó a trabajar de otra cosa. Un día impensado escuchó la pregunta que la iba a llevar a donde está hoy: “¿Quieres aprender a tocar la guitarra, a manejar o a coser?”.

Ahí descubrió que había heredado de su abuela el amor por la costura; la mujer había estudiado corte y confección años atrás y tenía una máquina de coser en su casa, la que ahora María convirtió en su taller.

Fue así que fusionó lo que aprendió de su abuela, más su amor por lo vintage y empezó a hacer accesorios y marroquinería; tiempo después comenzaría con las prendas de vestir.

Con respecto al estilo; María es apasionada por lo retro: su taller y su pequeño showroom están repletos de muebles, adornos y el decorado vintage; además lo refleja en su forma de vestir, y en su forma de pensar -cada cosa que dice la relaciona con algo de diez años atrás, siempre con humor y estilo, porque ella es así, clásica y original-.

“No me considero una persona que ha descubierto nada, porque todo ya está hecho; sólo creo que uno tiene acomodarlo y ponerlo en el momento justo y en el lugar preciso para que eso sea un boom, y creo que el día que lancé mi marca era el momento indicado”

María tiene un poco de todo que la hace especial: además de ser diseñadora, su vocación es el teatro, tiene adoración por su familia y también se dedicó a la comunicación.

Hoy sigue apostando al crecimiento de su emprendimiento; sus diseños ya desfilaron por varias pasarelas y obtuvo un reconocimiento de la Cámara de Diputados hace poco. Sin embargo, ella siempre busca crecer, tan aventurera.

Cuando le preguntan cómo se ve de aquí a diez años, María sonríe, encoge los hombres y responde “probando algo nuevo para la marca; viajar para aprender”.

 

Por Mercedes