Cierra Fortner es una joven mamá de dos niños. Hace unos días compartió una breve anécdota en Facebook: una cajera de Walmart, a quien había visto un par de veces antes, le dijo que parecía tener “todo bajo control” con sus pequeños hijos. La realidad para Cierra es muy distinta: tiene depresión y ansiedad.

“Quiero que ella sepa que lucho con un desorden de personalidad todos los días, con ansiedad y depresión combinadas”, escribió. “Además soy sobreviviente de dos intentos de suicidio”.

Hoy estaba en Walmart haciendo mis compras semanales de viernes, cuando la cajera me dijo “Veo que estás aquí todo el tiempo, tus hijos siempre están bien vestidos y bien portados, y que tienes todo bajo control”. En ese momento sólo le agradecí y me reí porque eso está lejos de ser cierto, pero mientras manejaba a casa me di cuenta de que había mucho más que yo quería que supiera sobre mí.

 

Quiero que sepa que lucho con un desorden de personalidad todos los días con ansiedad y depresión combinadas y he sobrevivido a dos intentos de suicidio.

 

Quiero que sepa que no siempre puedo levantarme del sillón para darles de comer algo más que pizza congelada y cereal.

 

Quiero que sepa que mi hijo llega tarde a la escuela tres de cada cuatro días porque suelo olvidar qué día y qué fecha es, a pesar del calendario para niños en mi cocina.

 

Quiero que sepa que tengo momentos en que pierdo la paciencia y tengo que encerrarme en el baño a llorar.

 

Quiero que sepa que no siempre fui la mamá más activa porque solía trabajar 80 horas a la semana e ir a la escuela tiempo completo y Jayce pasó muchas días y noches con sus abuelos.

 

Quiero que sepa que no me he lavado el cabello en tres días y mis hijos no se han bañado en dos.

 

Quiero que sepa que estaba tratando de apurarme para salir de ahí porque olvidé la pañalera en la casa y Brenton tenía hambre.

 

Quiero que sepa que, una vez que llegamos al estacionamiento, los niños “bien portados” decidieron pararse en el carrito, yo no estaba poniendo atención y lo atrapé justo antes de que tocara el concreto.

 

Pero más importante, quiero que sepa que no tengo las cosas bajo control y tal vez nunca lo haga. No conozco a una mamá allá afuera que lo logre, pero todo lo que hacemos es por amor a nuestros hijos. Eso te hace la mamá perfecta y, a los ojos de nuestros hijos, definitivamente tenemos todo bajo control.

 

De una mamá exhausta a otra, lo estás haciendo genial. Llora si lo necesitas, deja que tus hijos se coman ese cereal y cuídate a ti misma siempre.

 

A %d blogueros les gusta esto: