Aunque sigue en niveles todavía elevados, la inflación desaceleró un poco más de lo esperado y fue de 3,3% en mayo. Los que lideraron esta vez fueron los regulados, aunque los alimentos siguen siendo, por su importancia relativa, los que más le sumaron al dato del mes. Las subas autorizadas en prepagas, naftas, electricidad aparecieron como nuevas protagonistas
El Indec publicó el dato del IPC de mayo. La suba de 3,3% fue menor a la esperada y marcó una interesante desaceleración respecto al 4,1% de abril y, sobre todo, al comparar contra el 4,8% de marzo. El ancla cambiario fue haciendo efecto de a poco. La interanual, por su parte, trepó hasta 48,8% y la acumulada del año hasta 21,5%.
Los precios regulados en conjunto fueron los que más traccionaron, con una suba de 3,8% en mayo, superando esta vez al 1,5% de los estacionales, que ayudaron y mucho con bajas en las frutas y cierta moderación en las prendas de vestir y el calzado; y al 3,5% de la núcleo. Sin los aumentos en regulados, la inflación podría haber sido de 2,3% en mayo.
Aunque la suba más alta la marcó el transporte, con una de 6%, por los incrementos en combustibles, adquisición de vehículos y en la tarifa de los taxis; los que más incidencia tuvieron, como de costumbre, fueron los alimentos, que tienen una importancia mayor en la canasta de consumos.

El aumento en alimentos y bebidas fue de 3,1%, todavía en niveles altos y golpeando por el lado de la regresividad, en el marco de una inflación de 44% en el semestre noviembre-abril, según los datos del investigador de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), Martín Rozada.

Desde Indec destacaron: “La suba en la división Alimentos y bebidas no alcohólicas (3,1%) fue la de mayor incidencia en gran parte de las regiones. El incremento se explicó principalmente por aumentos en Aceites, grasas y manteca; Café, té, yerba y cacao; Carnes y derivados; Leche, productos lácteos y huevos; Verduras, tubérculos y legumbres; y Pan y cereales, los cuales estuvieron parcialmente compensados por la baja en Frutas”.