“Hay países donde no se despenalizó el aborto, como quiere la Iglesia, donde hay mujeres que pasan por una situación muy penosa y que además tienen que pagar con la cárcel la decisión que han tomado”.

En el caso de una chica violada, “yo la entendería a ella en su desesperación, pero también sé que no es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema”. Y agregó: Tampoco la podes dejar en la calle. Gracias a Dios, en los últimos diez o quince años se ha tomado mucha conciencia de estos casos, chicas solas que van a ser madres, ¿no? Y se ha desplegado todo un trabajo de acompañamiento y dignificación”.

“En teoría no, en teoría no”, dijo Francisco, antes de retomar su discurso habitual: “Pero estoy hablando de un chico que se está desarrollando, y los papás empiezan a ver cosas raras. Consulten por favor y vayan a un profesional. Ahí se verá a qué se debe. Puede ser que no sea homosexual; que sea otra cosa”.

En la entrevista con Jordi Évole siguió con el tema: ¿Por qué sería “raro” que a alguien le gustaran las personas del mismo sexo? Francisco explicó que “para una familia es raro”. Pero pareció decir que “no como para escandalizarse”; que hay que entender que “hubo algo que no comprenden, algo fuera de lo normal”. Y enfatizó: “No estoy haciendo juicio de valor acá, estoy haciendo un análisis fenomenológico”.

El Papa se ocupó de subrayar que la institución familiar es anterior y más importante, “venga como venga el crío o la cría”. Dijo que “toda persona tiene derecho a tener un padre y una madre, y derecho a tener un hogar. Y un padre y una madre tienen derecho a tener un hijo”.

“Si hay un caso de homosexualidad, yo comprendo que en una familia provoca dolor”, pero “nunca se echa del hogar a una persona porque tenga tendencia homosexual”, determinó.

Siguiendo con temas vinculados a la diversidad sexual y la igualdad de género, Francisco se excusó por una polémica frase suya que había irritado a sectores del feminismo cuando aseguró que “es un machismo con faldas”.

“Fue una frase dicha en un momento de mucha intensidad positiva hacia la mujer (…) empecé a comentar eso y me fui al feminismo un poco más de protesta. La frase justa tendría que ser así: ‘Todo feminismo puede correr el riesgo de transformarse en un machismo con polleras’. Esa es la frase justa. En la otra me equivoqué”.

Francisco entonces admitió comprender a quienes les reprochan no actuar con mayor contundencia contra la pederastia en la Iglesia. Sin embargo, como resumió la agencia AFP, defendió haber iniciado un “proceso sanador” que llevará “su tiempo”.

Y ejemplificó: “Si yo hubiera ahorcado cien curas en la plaza San Pedro (dirían): ‘¡Qué bien, ya hay un hecho concreto!’. Hubiera ocupado espacio, pero mi interés no es ocupar espacio sino iniciar procesos sanadores”.

 

Por Mercedes