Rentas de la provincia detectó el millonario faltante y presentó la denuncia en la División Delitos Económicos. Hay un alto directivo del Colegio involucrado. Rendían con facturas ya presentadas de menor valor y se hacían quedar el dinero restante.

 

Una defraudación al fisco por 3.900.000 pesos fue perpetrada en el Colegio de Escribanos y por la cual el Estado interpuso una denuncia penal que recayó en órbitas del Ministerio Público Fiscal. La presentación ingresó primero en la División Delitos Económicos.

Un control realizado por la Dirección General de Rentas de la provincia detectó un importante faltante en las rendiciones de la timbradora que funciona en el mencionada Colegio.

Las rendiciones del dinero se demoraban todos los meses, lo cual llamó la atención de Rentas. Al hacer una inspección, saltó que faltaban $3.900.000.

Demoraban entregar la documentación porque -se sospecha- se guardaban facturas ya presentadas y se rendía el dinero con las que tenían menor valor al monto que los contribuyentes timbraban en la máquina. De ese modo, siempre quedaba un dinero que se iba “guardando”.

No se sabe aún desde cuándo se venía usando esa modalidad, pero sí se determinó que el total de la defraudación crece de manera exponencial, si se suman los intereses y las multas que corresponden. La defraudación ascendería entonces a más de 20 millones de pesos.

La denuncia provocó un cimbronazo con efectos multiplicadores. El Ministerio Público Fiscal dispondría una serie de medidas judiciales en las próximas horas.

Prima facie, los expertos sospechan que la defraudación demandaba la intervención de varias personas y en ese sentido estaría involucrado un alto directivo del mencionado Colegio.

Se supo que la timbradora que funciona en ese espacio es usada por una diversidad de empresas y de profesionales.

 

Por Mercedes