A dos días del acuerdo por una tregua, pretenden un acercamiento mientras el estrecho de Ormuz continúa cerrado. Además, los ataques en el Líbano prevalecen.
La tensión por el conflicto en Medio Oriente continúa, mientras EE.UU. e Irán buscan entablar sus primeras conversaciones directas a dos días del acuerdo de alto al fuego, por al menos dos semanas. A la par, estrecho de Ormuz continúa bloqueado y los enfrentamientos entre Israel y Hezbollah en Líbano mantienen viva la incertidumbre.
Si bien el acuerdo lleva dos días vigente y logró frenar los bombardeos directos entre Washington, Tel Aviv y Teherán, no consiguió restablecer la circulación en el estrecho ni contener los combates en territorio libanés.
El presidente estadounidense Donald Trump cuestionó el accionar iraní: “Irán está haciendo un ‘trabajo pésimo’ al permitir que el petróleo pase por el estrecho. ¡Ese no es el acuerdo que tenemos!”. En otra publicación, aseguró que el flujo de crudo se reanudará, aunque sin detallar cómo.
Desde Teherán, en cambio, denunciaron que los ataques israelíes en Líbano violan la tregua, al considerar que ese frente debía estar incluido en el acuerdo.
Israel intensifica ataques en el Líbano
Las fuerzas israelíes lanzaron ofensivas de gran escala tras el anuncio del alto el fuego, con más de 250 víctimas en zonas densamente pobladas, según reportes iniciales. Para Israel y Estados Unidos, sin embargo, el acuerdo no contempla el frente libanés.
En paralelo, el primer ministro Benjamin Netanyahu anunció la apertura de negociaciones con el gobierno libanés para intentar desactivar el conflicto y avanzar en el desarme de Hezbollah.
Sin embargo, los enfrentamientos continuaron: el ejército israelí atacó lanzadores de cohetes en Líbano, mientras que Hezbollah respondió con misiles hacia el norte israelí, incluyendo la ciudad de Haifa.
Las negociaciones clave en Pakistán
En este contexto, las primeras conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán se llevarán a cabo en Islamabad. La capital paquistaní fue sometida a un fuerte operativo de seguridad, con un perímetro de exclusión de tres kilómetros en torno al lugar del encuentro.
La delegación iraní estará encabezada por Mohammad Baqer Qalibaf, mientras que la estadounidense será liderada por el vicepresidente J. D. Vance.
A pesar de las acusaciones cruzadas, ambas partes mantienen la expectativa de avanzar en un entendimiento.
Impacto económico y crisis energética
El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte clave del petróleo mundial, generó una disrupción histórica en el suministro energético.
Aunque los precios a futuro comenzaron a moderarse ante la expectativa de una solución, en el mercado inmediato algunas refinerías de Europa y Asia pagaron valores cercanos a los u$s150 por barril, reflejando la tensión persistente.
En las primeras 24 horas de la tregua, apenas seis embarcaciones cruzaron el estrecho, muy por debajo de las cerca de 140 que circulan diariamente en condiciones normales.
Exigencias y demandas cruzadas
En la previa de las negociaciones, Irán elevó sus exigencias: pidió el levantamiento de sanciones económicas, el reconocimiento de su control sobre el estrecho y compensaciones por los daños sufridos durante la guerra.
El nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, adoptó un tono desafiante: “Desde luego, no dejaremos impunes a los criminales agresores que atacaron nuestro país”.
Por su parte, Estados Unidos mantiene las demandas históricas de que Irán abandone su programa nuclear, deje de enriquecer uranio, desactive su capacidad misilística y retire el apoyo a sus aliados regionales.
A pesar de que Trump proclamó una victoria política, los objetivos iniciales del conflicto, limitar la capacidad militar iraní, frenar su programa nuclear y debilitar al régimen, no se concretaron plenamente.
Irán conserva su capacidad ofensiva, incluyendo misiles y drones, además de reservas significativas de uranio enriquecido.
Con el estrecho aún bloqueado, los combates activos en Líbano y negociaciones incipientes, el escenario sigue siendo altamente volátil. La tregua, por ahora, aparece más como una pausa táctica que como el inicio de una solución definitiva.