En la Argentina, 9 de cada 10 mujeres atravesaron una situación de acoso callejero y el 100% lleva adelante estrategias para sentirse más seguras a la hora de salir de su casa. Estas estrategias van desde evitar lugares oscuros o ir acompañadas por otra persona, no realizar “eye contact”, vestirse de una manera diferente a la que les gustaría, el famoso “avisame cuando llegues”, hasta incluso mudarse o cambiarse de trabajo.

Estos datos se desprenden de un análisis realizado por el Observatorio Nacional Mumalá en el 2017 donde se entrevistaron alrededor de 1300 mujeres de un rango etario que comprende desde los 13 hasta los 80 años.
Las estadísticas reflejan una problemática severa que afecta a la gran mayoría de las mujeres. Pero esta situación no solo sucede en el país sino que también se replica a nivel global, demostrando que el acoso en los espacios públicos es una de las modalidades de violencia de género más extendidas, naturalizadas e invisibilizadas en el mundo entero. Para sostener este argumento, la consultora Ipsos realizó un estudio global para L’Oréal Paris que abarcó 9 países y 15.500 personas entrevistadas.
El resultado sacó a la luz que el 78% de las mujeres atravesó una situación de acoso en un espacio público. ¿Las consecuencias? El 50% afirmó que luego del episodio sintió temor de salir a la calle y vio disminuida su confianza y autoestima.
Según el Artículo 6° de dicha ley, la violencia contra las mujeres en el espacio público se define de la siguiente manera: “Aquella ejercida contra las mujeres por una o más personas, en lugares públicos o de acceso público, como medios de transporte o centros comerciales, a través de conductas o expresiones verbales o no verbales, con connotación sexual, que afecten o dañen su dignidad, integridad, libertad, libre circulación o permanencia y/o generen un ambiente hostil u ofensivo”.

Ahora bien, otro de los datos interesantes que surgió a partir de la investigación global llevada adelante por Ipsos fue que el 96% de las mujeres afirmaron que la situación de acoso se detuvo cuando alguien intervino, demostrando la importancia de la participación de una persona testigo. Pero esto muchas veces no sucede, y al preguntarles a las personas encuestadas “¿Por qué no actúan cuando ven una situación de acoso?”, el 90% sostiene que no hay información sobre cómo actuar ante una situación de este tipo, por ende: no saben qué hacer.



Rodo Claramonte