El secretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional, Marcelo Alós, sostuvo que “el sector público debe ser el impulsor del desarrollo de la bioeconomía en las economías regionales” y llamó a “conformar una alianza público-privada para que estas políticas generen más divisas, más exportación, más trabajo y más arraigo local”.

El funcionario resaltó además que la biotecnología “le dio al sector agropecuario de la pampa húmeda un salto cualitativo y cuantitativo que lo llevó a ser uno de los más eficientes del mundo” y destacó que “Argentina tiene mucha capacidad de innovación en este campo”.

Alós es economista y actual secretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.A continuación, los principales tramos de la entrevista:

-Alós, ¿qué es la bioeconomía?

-La bioeconomía tiene como uno de sus componentes a la biotecnología, que en Argentina ha sido un instrumento que le dio al sector agropecuario un salto cualitativo y cuantitativo que lo llevó a ser uno de los más eficientes del mundo. Este desarrollo tomó impulso en la década de 1990 cuando se generó el marco regulatorio para la aprobación de eventos como las producciones transgénicas resistentes a determinados fitosanitarios y plagas o todo el tema de la siembra directa y demás.

-¿Este desarrollo benefició a todo el sector agropecuario nacional?

-Ese modelo se concentró fundamentalmente en la pampa húmeda que tiene economías de escala y fue más bien impulsado y desarrollado por multinacionales.

Nosotros queremos, a partir de ese aprendizaje, trasladar ese modelo a lo que son hoy las economías regionales, que tienen mucho margen para introducir mejoras tecnológicas a la sazón de lo que hizo la pampa húmeda en los 90.

-¿Y cómo piensan llevar a cabo ese proceso de transformación en las economías regionales?

-Las economías regionales no tienen la economía de escala de la pampa húmeda, entonces el empuje lo tiene que hacer el sector público impulsando esos paquetes tecnológicos, su desarrollo y aprobación.

Y acá no hablamos sólo de la biotecnología sino también de economía circular, de la posibilidad de generar energía a partir de la biomasa, o en que los desechos de un proceso productivo se transformen en el insumo de otro proceso como, por ejemplo, sucede con los residuos de cerdo que después se transforman en biogás.


-¿El sector público cuenta con las capacidades necesarias para impulsar esta transformación?

-Sí, el Estado cuenta con capacidades a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología y de un sistema científico tecnológico público conformado por las universidades, por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). De esa articulación creemos que pueden surgir los desarrollos. Y para financiarlo tenemos al Fondo Tecnológico Argentino (Fontar), a la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, aportes no reembolsables (ANRs) o créditos del sistema financiero o de organismos multilaterales.

-Una vez que las soluciones estén desarrolladas, ¿cómo vincularlas concretamente con el sistema productivo?

-Bueno, ahí deben jugar un rol directriz los Estados provinciales y el Estado Nacional y también hay empresas del sector privado con capacidades importantes que pueden acompañar. El desafío es hacer una alianza público-privada para que estos desarrollos brinden las soluciones que el sector productivo necesita. Argentina tiene mucha capacidad de innovación en este campo.

-¿La Mesa de Innovación en Bioeconomía que pusieron en marcha recientemente desde el Ministerio va en esa línea de articulación con el sector privado?

-Totalmente. La mesa de innovación va en ese sentido. Es un trabajo interministerial muy importante y la recepción por parte del sector privado fue muy buena, con más de 300 inscriptos en la primera jornada. Y estamos convocando a más entidades para que se sumen, como por ejemplo las que agrupan a los fabricantes de bioinsumos y también las que producen biomateriales, ahí hay mucho para crecer.

-En pocas palabras, ¿en qué dimensiones impacta la bioeconomía?

-La bioeconomía impacta en tres dimensiones: una medioambiental, porque se puede utilizar para producciones sostenibles; otra económica, porque genera más productividad y mayor capacidad de producción por superficie; y una social, porque redunda en creación de empleos y en arraigo en el territorio y desarrollo local.