Aunque la pobreza ya venía aumentando desde el 2018, el 2020 pandémico fue letal. El índice volvió a niveles que no se veían desde el 2006 y llegó al 42% de la población durante el segundo semestre del 2020. Eso se explicó por un nuevo salto que se centró particularmente en el cuarto trimestre del año, cuando la inflación se disparó por encima de los ingresos de los hogares y el gasto fiscal pandémico aflojó. A nivel nacional, en torno a 19.000.000 personas quedaron por debajo de la línea de pobreza. Entre los menores de 14, el dato es dramático: el 57,7% es pobre.
La pobreza había sido de 40,9% en el primer semestre del 2020, cuando la pandemia explicó un salto extraordinario en el indicador, ya que había sido de 35,5% en el segundo semestre del 2019. Se esperaba que la segunda mitad del año moderara la tendencia pero hubo un nuevo incremento de 1,1 puntos, hasta llegar al 42%. La inflación erosionando a los ingresos de los hogares más que compensó la mejora del empleo que protagonizó la economía en la segunda mitad del año, con una recuperación importante del PBI, que creció 33,3% entre mayo y enero.
Una mira a lo que ocurrió trimestre a trimestre permite observar la dinámica. En el primer trimestre del 2020, la pobreza fue de 34,6%. Luego, en el segundo pegó un salto extraordinario hasta 47,2%, en lo peor de la cuarentena Fase 1. Ahí, la pobreza volvió a niveles de fines del 2005, quince años después. En el tercer trimestre bajó a 38,8%, aguinaldo mediante. Pero en el cuarto trimestre la inflación metió la cola, el índice se desbocó nuevamente y saltó hasta el 45,2%.
Cabe destacar que el semestre compuesto entre abril y septiembre marcó una pobreza de 43%. Es decir: bajó un punto en el semestre julio-diciembre, lo que se explica porque si bien en el cierre del año el 45,2% implicó un número altísimo, todavía estuvo 2 puntos por debajo de lo peor de la cuarentena.
El investigador del Cedlas, Leopoldo Tornarolli, señaló: “Si bien el 42% del segundo semestre es mayor al del primer semestre, sería algo menor al del semestre intermedio (abril-septiembre) donde se habría alcanzado el pico de pobreza durante la pandemia (43%). La caída, sin embargo, es pequeña, menor a la que hubiera presagiado algunos meses atrás”.
Y agregó: “Este resultado implica que durante el último trimestre del año anterior la tasa de pobreza fue superior al 45%, apenas 2 puntos porcentuales debajo de la elevadísima tasa de pobreza observada en el trimestre 2, cuando más fuerte fue la cuarentena y el retroceso económico. En el trimestre 4 confluyeron el deterioro económico por la cuarentena y la aceleración inflacionaria comenzada a fines de año. Esa aceleración más que compensó la reactivación laboral entre los trimestres 2 y 4. Y refleja los efectos dañinos de la inflación en términos de pobreza”.
Sin IFE y con más inflación
Desde el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), estimaron que, sin el efecto del medio aguinaldo en el tercer trimestre, la pobreza habría sido de 44,8%. Al respecto, señalaron: “Surge de esto un conjunto de conclusiones. Por un lado, el importante efecto del medio aguinaldo en la baja de la pobreza del tercer trimestre está indicando una mayor presencia de trabajadores asalariados formales en el conjunto de personas en situación de pobreza. Por otro lado, los datos de 47% en el segundo trimestre, 44,8% en el tercero y 45,3% en el cuarto exponen uno de los rasgos distintivos de estos resultados: el bajo impacto que está teniendo la recuperación de la actividad económica a la hora de traccionar una mejora en las condiciones de vida”.
Y agregaron: “El cuarto trimestre se caracterizó no sólo por la desaceleración en el ritmo de recuperación económica y su limitado impacto en el empleo, sino también por la decisión de recortar buena parte del paquete de medidas de contención que se habían implementado en el marco del desplome de la economía. Se discontinuó el IFE, que había permitido contener parcialmente el empobrecimiento de la población mediante la transferencia de tres pagos de $10.000 a cerca de 9 millones de personas. Por otra parte, durante el cuarto trimestre tuvo lugar una creciente aceleración de los precios”.
Un informe reciente de la UCA destacó que, sin AUH, IFE, Alimentar, ATP y otros programas, la pobreza habría llegado al 53,1% durante el 2020. La indigencia, por su parte, habría sido de 27,9% sin esa política fiscal. Cabe destacar, en ese sentido, que a lo largo del 2020, según lo publicado por el Indec, en los hechos, la indigencia fue de 10,5%. Un número históricamente alto, que volvió a niveles de 2006 a la cantidad de gente que no logró satisfacer las necesidades alilmentarias básicas.
La tasa de pobreza de 42% en los principales 31 aglomerados urbanos implicó que 12.100.000 personas estuvieron por debajo de la línea. Proyectado en forma directa a nivel nacional, eso implicó que 19.068.000 personas fueron pobres en el segundo semestre del 2020. Una estimación del director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, la estimó en 18.658.600, en base a que en el sector rural la tasa se parecería más a la de las ciudades pequeñas.

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