Los niños que leen tienen mejor y mayor rendimiento educativo, saben escuchar, respetar los turnos para hablar, dar opiniones y expresar sus sentimientos.

¿Quién no recuerda los cuentos que nos contaban antes de ir a dormir? Las historias están presentes en nuestras vidas desde siempre, pero ahora el desafío es nuestro. ¿Cómo logramos que los chicos se interesen por la lectura? ¿Podemos conseguir que presenten atención pese a tantas distracciones en el medio de la revolución tecnológica? ¿Lograremos invitarlos a que dejen volar su imaginación con la lectura de un libro?

No existe una fórmula mágica para responder a esas preguntas, pero en cambio, tenemos un montón de herramientas disponibles. La primera es aprender a contagiar. Veamos cómo:

20 minutos por día
El primer paso podría ser dedicarle tiempo, que en nuestra agenda haya un lugar para el contacto con los libros. Es simple: con solo 20 minutos diarios ya estamos plantando una semillita muy poderosa en los chicos. Para poder lograrlo, debemos darle un espacio a esa actividad, ya que se transforma, para los niños, en un momento afectivo especial de aprendizaje.

La lectura en familia fortalece el vínculo padres-hijos. Pero ojo, hay que tener en cuenta que, al comienzo, los textos tienen que estar acompañados por dibujos y gráficos. Pensemos que en los primeros años de vida lo que más nos llama la atención es el impacto visual. De esta manera, les estamos presentando un universo conocido y abriendo las puerta de un sinfín de posibilidades.

El libro estimula y provee materiales para elaborar sus propios mundos, historias y personajes. Aparece vinculado al juego sin reglas, sin competencias, en donde todo es posible. Los niños necesitan tener un espacio para leer, más allá de la escuela, para que la lectura se transforme en un acto de placer, alejada de las obligaciones.

¿Cuáles son las ventajas de la lectura infantil?
Favorece al aprendizaje, al vocabulario y a la gramática.
Genera un mayor grado de interpretación.
Estimula la imaginación y la creatividad de los chicos.
Fortalece el vínculo entre padres e hijos.

Seis razones para compartir momentos de lectura con los niños:
Enriquece su imaginación y creatividad, motivándolos a inventar relatos y personajes ellos mismos.
Amplía su vocabulario y aprenden a comunicarse tanto de forma oral como escrita.
Al compartir lecturas y conversaciones, aprenden a escuchar, respetar los turnos para hablar, dar opiniones, y a expresar sus sentimientos.
Les da acceso a información nueva, con la que podrán construir nuevos conocimientos.
Ayuda a mejorar su comprensión lectora.
Al compartir el momento con sus padres o maestros, aprenden de los adultos saberes y estrategias de lectura.
Libros recomendados:
– El Principito: la obra más conocida del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry. Un clásico de la literatura infantil, que atrapa a los más chicos y maravilla a los adultos. Simplemente mágico.

– Alicia en el País de las Maravillas: escrito en 1865 por Lewis Carroll, nos muestra en profundidad el mundo de la fantasía, un territorio sin leyes ni normas donde los animales hablan y todo puede suceder.

– Elige tu propia aventura: de R. A. Montgomery y otros autores. Esta serie de libros juveniles, también llamados “libro juegos”, traen consigo un concepto sencillo y muy efectivo: una trama de aventuras en las que el lector debe decidir cuál será el curso de la historia. El protagonista sos vos.

 

Por Mercedes