Ante la aparición de los primeros días de frío invernal aumenta el riesgo de contraer algunas enfermedades respiratorias causadas por virus o bacterias que afectan sobre todo a los niños: gripe, faringitis, amigdalitis, otitis, laringitis, neumonía y bronquiolitis son algunas de las patologías más comunes que comprometen la salud de los más pequeños.

El riesgo de enfermar en esta época del año aumenta por diferentes motivos, uno de ellos es que las defensas naturales del cuerpo bajan y, por otro lado, ciertos virus, como por ejemplo el de la gripe, resisten al frío y pueden trasladarse con mayor facilidad de una persona a otra.

“Un factor clave que facilita el contagio de estas enfermedades es la contaminación domiciliaria, provocada por la falta de ventilación, la permanencia prolongada en espacios cerrados y el contacto de los niños con personas adultas o enfermas”, explica la Dra. Valeria El Haj, directora médica nacional de Ospedyc.

Síntomas frecuentes La bronquiolitis es una infección respiratoria aguda que ocurre con mayor frecuencia en los meses de otoño-invierno y afecta sobre todo a los menores de 1 año. Puede ser causada por distintos virus; el más común es el Virus Sincicial Respiratorio (VSR).

Los signos y síntomas iniciales son: catarro, congestión nasal, tos y fiebre leve que puede no estar presente.

Cuando el virus avanza, se pueden comprometer las vías aéreas más pequeñas, generando la inflamación de los bronquiolos y provocando distintos grados de dificultad respiratoria.

Es muy importante solicitar una consulta médica de urgencia, si se observa respiración rápida, aleteo de la nariz, hundimiento entre las costillas al respirar, quejido respiratorio, rechazo a la alimentación o presencia de color azulado en la piel, uñas o labios.

Asimismo, existen grupos de mayor riesgo, entre ellos los niños menores de 3 meses, los recién nacidos prematuros y aquellos que tienen problemas crónicos de salud, como cardiopatía y enfermedades pulmonares crónicas o autoinmunes.

¿Cuál es el tratamiento?

“No existe un tratamiento específico para este virus. La buena evolución de los pacientes dependerá del mantenimiento de una adecuada oxigenación y de las medidas de apoyo respiratorio que se adopten, como la suplementación de oxígeno mediante cánulas, mascarillas u otros métodos según indicación médica”, señala la Dra. El Haj.

Además, se debe asegurar una correcta hidratación y alimentación del paciente, y el tratamiento de cualquier complicación que pudiera surgir en la evolución que dura aproximadamente unas dos semanas.

Hoy en día se dispone de un anticuerpo especial que se aplica durante los meses del invierno, para prevenir internaciones en los niños menores de 1 año que fueron prematuros de muy bajo peso al nacer y en aquellos con cardiopatías congénitas.

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