La Justicia de Añatuya, General Taboada, desestimó un pedido de cambio de calificativa para un individuo, sindicado de abusar sexualmente de su ahijada de 12 años.

Así lo resolvió la jueza de Control y Garantías, Gladys Liliana Lami, en sintonía con el requerimiento de la fiscal Andrea Darwich, quien atribuye al sujeto cargos por «abuso sexual con acceso carnal agravado y corrupción de menores».

Según investigaciones, el padrino estaba acostumbrado a que cada vez que la la víctima la acompañar, la llevaba al interior del monte y aprovechar para ultrajarla sexualmente.

Todo terminó en abril pasado. Cuando un grupo de trabajadores vio a la menor emerger desde el monte, con los cabellos raídos y las ropas sucias por la tierra, trascendió de esferas policiales.

Detrás, misteriosamente apareció el padrino, hecho que generó sospechas en los trabajadores. Éstos decidieron ingresar al monte y descubrieron una especie de colchón, con trapos y pasto.

Urgente, se trasladaron a la casa de la menor e interiorizaron a la familia sobre lo que terminaban de ver, lo cual desembocó en una denuncia policial.

Con el padrino ya preso, la víctima confirmó vejaciones en Cámara Gesell. Añadió que la abusaba y obligaba a recibir dinero. En tanto, el preso dijo que era generoso y regalaba dinero a sus parientes niños.

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