El receso invernal es propicio para comer descontroladamente, y a cualquier horario. Pero es fundamental mantener una línea saludable para evitar descompensaciones. Para ello es importante la intervención de los padres.

“Esta semana comenzaron las vacaciones de invierno y las propuestas alimentarias poco saludables, en la rutina diaria de los escolares pueden ser de amplitud considerable, marcado fundamentalmente por la desestructuración de la jornada escolar, que tiene como fortaleza brindar ordenamiento en las comidas”, considera la especialista en Nutrición, Lic. Raquel Carranza, para explicar sobre una de las amenazas más comunes para la salud infantil, en esta época.

Es fundamental mantener una línea saludable para evitar descompensaciones, y es aquí más que importante la intervención de los padres.

Pero, ¿cómo hacer, entonces, para que aquello no se perturbe? ¿En qué deben fijarse los padres a la hora de alimentar saludablemente a los niños?

“Se corresponde fundamentalmente con el hecho de tener una distribución alimentaria que resguarde las 4 comidas principales, aunque los horarios puedan estar flexibilizados, es decir sean distintos a la etapa convencional, de modo de evitar la omisión de alguna comida diaria y de esta forma, cubrir los requerimientos nutricionales diarios, evitando los excesos o déficit”, recomienda Carranza, al remarcar además que “es importante que esos horarios sean los convenientes a fin de proteger la rutina de sueño”.

Secuelas

El desorden en la estructura de los horarios y de las comida puede tener impacto sobre el estado nutricional de los niños, que según sea, este podrá ocasionar incremento o descenso de peso, además que podría interferir en la cobertura de micronutrientes críticos para la edad.

“Por ello, la alimentación diaria debe ser con protección de todos los grupos alimentarios que aporte la energía y los nutrientes necesarios para el crecimiento y el desarrollo. Es importante que las dinámicas familiares acompañen ya que los hábitos alimentarios de los padres tienen una enorme influencia”, sostiene.

TODO CONTROLADO

Se podrá realizar una flexibilización prudente

Los niños pueden consumir una amplia variedad de alimentos en cantidades recomendadas.

Se deben incluir frutas, verduras, carnes, cereales, legumbres, huevo, aceite, leche, quesos suaves, yogur, panificados de bajo tenor graso, evitar el exceso de agregado de sal y/o azúcar a las comidas.

“En el periodo de vacaciones es muy frecuente que los niños realicen actividades al aire libre en los que se requiera planificar otro tipo de alimentación. En ella se podrá realizar una flexibilización prudente en cuanto a la calidad alimentaria”, aconsejó la Lic. Raquel Carranza.

“Es importante concientizar a los niños, que cuanto mejor se alimente, mejor crecerá, y más saludable será. La familia tiene un rol fundamental en la incorporación de hábitos saludables”.

Qué se puede comer y en qué cantidad

Algunas ideas para comer durante estas vacaciones son los sándwich elaborados en casa.

Elegir panes con fibras, optando por quesos o carnes en lugar de fiambres y en caso de ser posible con agregado de alguna verdura. Si se los compra hechos, elegirlos sin agregados de salsas, sobre todo si la composición del relleno es con frituras o alimentos con alto contenido en grasa.

En caso de bebidas, optar por agua potable o bebidas envasadas sin azúcar, licuados de frutas, limonadas, y similares. Si seleccionan golosinas, el consumo deberá estar marcado por la porción que indica el envase y no comer todo. Lo ideal sería que se fomente el consumo de snack saludables tipo frutas, ensaladas de frutas, smoothies, huevos duros, barras de cereal, y otras.

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