La definición fue planteada por el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, durante una presentación en la que expuso las perspectivas económicas para los próximos meses
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ratificó su visión optimista sobre la marcha de la economía y aseguró que el crecimiento que actualmente lideran sectores como el agro, la energía y la minería comenzará a expandirse progresivamente hacia otras actividades productivas. La definición fue planteada por el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, durante una presentación en la que expuso las perspectivas económicas para los próximos meses.
Según el funcionario, la recuperación de la actividad económica continuará consolidándose y alcanzará gradualmente a sectores que todavía muestran un desempeño más débil. Para el organismo monetario, el crecimiento de las actividades vinculadas a la producción de recursos naturales generará una demanda creciente de servicios, infraestructura, transporte, logística e insumos, lo que impulsará nuevas oportunidades de empleo y actividad.
La visión del Central se apoya en el concepto conocido como “derrame económico”, una teoría según la cual los sectores que lideran la expansión terminan generando efectos positivos sobre el resto de la economía a través de encadenamientos productivos.
Actualmente, el crecimiento económico muestra una fuerte concentración en actividades como el agro, la energía y la minería, que avanzan a tasas muy superiores al promedio nacional. Para este año, las proyecciones oficiales estiman una expansión del Producto Bruto Interno (PBI) cercana al 3,5%, aunque con importantes diferencias entre sectores.
Mientras los rubros vinculados a las exportaciones y los recursos naturales exhiben una dinámica favorable, otras actividades todavía presentan dificultades para recuperar los niveles de producción previos o continúan mostrando señales de estancamiento.
La inversión y el consumo, claves para sostener el crecimiento
En su exposición, Werning reconoció que la inversión privada registró una desaceleración reciente, fenómeno que atribuyó a la incertidumbre generada por el calendario electoral. Sin embargo, sostuvo que existen señales positivas para los próximos meses.
Según el informe, el crecimiento del financiamiento corporativo tanto en el mercado local como en el exterior anticipa una recuperación de la inversión, que sería uno de los motores de la nueva etapa de expansión económica.
El Banco Central también manifestó expectativas favorables respecto del consumo, aunque advirtió que las empresas deberán adaptarse a un escenario diferente al que predominó durante los años de alta inflación.
Entre los cambios estructurales mencionados aparecen la creciente digitalización de los canales de comercialización, la reducción del riesgo país y la consolidación de un proceso de desaceleración inflacionaria.
Desde la entidad señalaron que estos factores obligarán al sector privado a operar con márgenes más ajustados y a mejorar su eficiencia para sostener la rentabilidad. En ese contexto, la productividad, el incremento de las ventas y la optimización de los procesos internos pasarán a ser determinantes.
“La facturación aportará más por el esfuerzo de aumentar ventas que por la velocidad de remarcación de precios”, sostuvieron desde el organismo.
Asimismo, destacaron que en un escenario de tasas de interés reales positivas será cada vez más importante la administración eficiente de inventarios y la rotación de productos.
La inflación seguiría desacelerándose
Otro de los aspectos centrales abordados por Werning fue la evolución de la inflación. El vicepresidente del Banco Central explicó que las subas registradas en algunos períodos recientes estuvieron vinculadas a factores transitorios.
Entre ellos mencionó la incertidumbre preelectoral del año pasado, que impactó sobre el tipo de cambio y posteriormente se trasladó a los precios. También señaló factores externos, como el incremento internacional del petróleo a raíz de los conflictos en Medio Oriente y el aumento global del precio de la carne.
Pese a esos episodios, el BCRA considera que el proceso de desinflación se mantiene firme.
Como referencia, recordó que el índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires registró una suba del 2,1% en mayo, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) estimó una inflación nacional de 2,3% para el mismo mes.
Las proyecciones oficiales indican que la desaceleración continuará durante el segundo semestre y que la inflación podría perforar el umbral del 2% mensual hacia agosto. Algunos analistas privados incluso consideran que esa meta podría alcanzarse antes.
Con este panorama, el Banco Central sostiene que la combinación de crecimiento económico, recuperación de la inversión y menor inflación permitirá consolidar una etapa de expansión más amplia, con beneficios que, según su diagnóstico, comenzarán a extenderse progresivamente hacia sectores que todavía no participan plenamente de la recuperación, detalla el portal de Infobae.